Con más de dos siglos de historia, Bodegas El Grifo es uno de los grandes referentes del vino español y un emblema indiscutible de la identidad de Lanzarote. Fundada en 1775, está considerada la bodega más antigua de Canarias y una de las más antiguas de España en funcionamiento ininterrumpido, un legado vivo que ha sabido preservar la tradición vitivinícola de la isla al tiempo que proyecta sus vinos al panorama internacional.
Ubicada en un territorio marcado por la fuerza de los volcanes, Bodegas El Grifo se asienta en un entorno único donde la naturaleza y el ingenio humano dialogan desde hace siglos. Sus viñedos se extienden sobre los suelos volcánicos de La Geria, donde las cepas crecen en hoyos excavados en la ceniza y protegidas por muros semicirculares de piedra. Este sistema de cultivo, único en el mundo, define no solo el paisaje lanzaroteño, sino también el carácter mineral, fresco y profundamente atlántico de sus vinos.
Variedades autóctonas y vinos con identidad volcánica
El Grifo ha hecho de la protección y puesta en valor de las variedades autóctonas uno de los pilares de su filosofía. La gran protagonista es la Malvasía Volcánica, variedad emblemática de Lanzarote y auténtica seña de identidad de la bodega. A partir de ella se elaboran vinos secos, semidulces y dulces naturales que destacan por su elegancia, su expresión aromática y su marcada mineralidad.
Junto a la Malvasía Volcánica, la bodega trabaja otras variedades tradicionales como Listán Blanco, Diego y Moscatel de Alejandría, así como variedades tintas como Listán Negro y Syrah, perfectamente adaptadas a las condiciones extremas del clima y del suelo volcánico. El resultado es una gama de vinos blancos, rosados y tintos que reflejan la autenticidad del territorio y el equilibrio entre tradición y modernidad.
El Gallo del Grifo: un icono con alma lanzaroteña
Uno de los elementos más reconocibles de la bodega es su histórico logotipo, el Gallo del Grifo, símbolo que acompaña a la marca desde sus orígenes. Este emblema fue reinterpretado y actualizado por César Manrique, figura clave del arte y la cultura de Lanzarote, quien supo dotarlo de una estética contemporánea sin perder su esencia.
El gallo, tradicionalmente asociado a la vigilancia, el amanecer y la vitalidad, simboliza el espíritu resiliente del viticultor lanzaroteño, siempre atento a un territorio exigente y cambiante. Por su parte, el grifo —criatura mitológica mitad águila, mitad león— representa la fuerza, la protección y la nobleza, valores que conectan con la historia, la constancia y la excelencia de la bodega. La visión de Manrique integró este símbolo en el imaginario cultural de la isla, convirtiéndolo no solo en una imagen de marca, sino en una auténtica expresión artística vinculada al paisaje y a la identidad de Lanzarote.
Tradición, innovación y sostenibilidad
A lo largo de su extensa trayectoria, Bodegas El Grifo ha sabido evolucionar sin renunciar a su esencia. La bodega combina métodos tradicionales con técnicas enológicas actuales, apostando por una viticultura sostenible y una elaboración respetuosa que preserve la pureza del fruto y la singularidad del entorno volcánico.
Enoturismo y cultura del vino
Más allá de la elaboración de vinos, El Grifo se ha consolidado como un referente enoturístico en Canarias. Su Museo del Vino, considerado uno de los más relevantes del archipiélago, alberga una valiosa colección de documentos históricos, herramientas originales y botellas centenarias que permiten comprender la evolución del vino en la isla desde el siglo XVIII hasta nuestros días.
Las visitas guiadas y catas comentadas ofrecen al visitante una experiencia completa que une paisaje, historia y gastronomía, convirtiendo a Bodegas El Grifo en una parada imprescindible para quienes desean descubrir Lanzarote a través de su cultura vitivinícola.
Un legado que trasciende generaciones
Hoy, Bodegas El Grifo continúa siendo embajadora de los vinos volcánicos de Canarias en el mundo. Su respeto por las variedades locales, su compromiso con el territorio y la fuerza simbólica de su imagen, unida al legado artístico de César Manrique, consolidan a la bodega como un referente de autenticidad, cultura y excelencia.



