El consejero de Cultura del Gobierno de la isla de Tenerife lidera una transformación profunda del patrimonio cultural, con una red museística sin parangón en la administración pública española.
Hay gestores culturales que administran lo que reciben. Y hay otros que construyen. José Carlos Acha, consejero de Cultura, pertenece claramente a la segunda categoría.
Historiador de formación y político por vocación, Acha lleva al frente de la política cultural insular una hoja de ruta que combina rigor académico, ambición institucional y una visión inclusiva del patrimonio que sitúa a Tenerife en la vanguardia cultural de España.
Una red museística única en la administración española
Pocos saben que el Cabildo de Tenerife gestiona directamente una de las redes de museos más completas que existe bajo el paraguas de una sola administración pública en todo el país. Acha no duda en subrayarlo: fuera del Estado central, apenas hay institución comparable. Bajo el paraguas del organismo autónomo de museos y centros que él dirige, se integran nada menos que seis equipamientos de referencia:
El MUNA (Museo de Naturaleza y Arqueología), que aglutina en realidad dos colecciones de valor incalculable —la de ciencias naturales y la arqueológica—, es el buque insignia. Junto a él, el Museo de Historia de Tenerife y el Museo del Cosmos, ambos instalados en el corazón de La Laguna, ciudad Patrimonio de la Humanidad. El Museo Casa Carta, con su función etnográfica, custodia la memoria de las tradiciones y el modo de vida canario. Y la mítica Cueva del Viento, en Icod de los Vinos, uno de los sistemas de tubos volcánicos más extensos del mundo. Todo ello complementado, fuera del organismo autónomo, por el TEA – Tenerife Espacio de las Artes, que actúa como motor del arte contemporáneo en el Archipiélago.
La comparación que el propio Acha realiza no es baladí: Málaga, referente en España por su explosión museística, dispone de equipamientos de gran prestigio, pero ninguno bajo la tutela directa y exclusiva de una sola administración. Tenerife, en cambio, lo hace. Eso implica responsabilidad, coordinación y una capacidad de actuación que requiere tanto visión estratégica como músculo presupuestario.
El Auditorio de Tenerife y la Orquesta Sinfónica: los pilares de la vida musical insular
El ecosistema cultural del Cabildo no se agota en los museos. Dos instituciones de primer orden completan el cuadro y sitúan a Tenerife como referente musical a nivel nacional e internacional: el Auditorio de Tenerife y la Orquesta Sinfónica que lo habita.
El Auditorio de Tenerife “Adán Martín” junto al Parque Marítimo César Manrique, está considerado símbolo arquitectónico de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife y el mejor edificio moderno de las Islas Canarias. Diseñado por el arquitecto Santiago Calatrava. Su inconfundible silueta —una colosal ala de hormigón que parece despegar sobre el Atlántico— se ha convertido en uno de los emblemas visuales más reconocibles de toda España. El objetivo del gobierno insular al promoverlo fue dotar a la isla de una sede permanente para la Orquesta Sinfónica de Tenerife y convertir el entorno en un polo de atracción cultural.
El Auditorio, empresa pública dependiente del Cabildo Insular, alberga las temporadas de la Orquesta Sinfónica de Tenerife, el Festival de Ópera de Tenerife y el Festival de Música de Canarias, además de una programación de música y danza con espectáculos del máximo nivel nacional e internacional.
La Orquesta Sinfónica de Tenerife es, por su parte, uno de los activos culturales más longevos y prestigiosos de la isla. Fundada en 1935 como Orquesta de Cámara de Canarias y gestionada por el Cabildo de Tenerife, es una de las principales instituciones culturales de Canarias y un referente del circuito sinfónico nacional. La orquesta ha obtenido reconocimientos nacionales e internacionales a través de más de treinta grabaciones discográficas en sellos como Decca o Deutsche Grammophon, y recibió el Premio Ondas en 1996.
El propio Acha, tutela la orquesta, que ha alcanzado máximos históricos de asistencia con más de 80.000 personas al año y desarrolla más de un centenar de actividades públicas cada temporada.
Renovar el relato: los que faltaban en la historia
Una de las apuestas más valientes de la gestión del área es la renovación del discurso museográfico. El consejero es historiador, y eso se nota: no se conforma con conservar lo que hay. Exige que los museos cuenten toda la verdad. Su diagnóstico es rotundo.
La burocracia como enemigo silencioso
Con la franqueza que le otorga su doble condición de académico y gestor, el Consejero no rehúye un tema que todo responsable público conoce pero pocos verbalizan: la lentitud de la maquinaria administrativa es uno de los mayores obstáculos para la cultura. Su respuesta no es la resignación. Asegura que hay formas de sortear esa inercia burocrática, pero que requieren algo escaso: voluntad, esfuerzo sostenido y la predisposición de todos los actores implicados para remar en la misma dirección. Es una declaración de intenciones tan sencilla como exigente.
El TEA y el legado de Óscar Domínguez
Fuera del organismo autónomo, el Tenerife Espacio de las Artes (TEA) ocupa un lugar central en la estrategia cultural de la isla. El TEA no es un museo al uso: es, según su propia definición, un complejo creador, generador, exhibidor y difusor del arte contemporáneo. Un laboratorio vivo.
En él se ha abierto de forma permanente un espacio dedicado a Óscar Domínguez, el gran genio del surrealismo nacido en Tenerife y reconocido internacionalmente, cuya obra merece anclaje permanente en su tierra. La propuesta es inteligente: no un espacio estático con los mismos cuadros de por vida, sino un lugar que evoluciona periódicamente, con nuevas líneas de investigación y enfoques renovados sobre su figura. La memoria viva, no embalsamada.
Cultura como servicio público: el impacto en la ciudadanía
Detrás de cada museo, de cada proyecto de renovación museográfica, de cada euro de presupuesto invertido, hay una convicción que vertebra la gestión: los museos no son reliquias del pasado. Son instituciones que deben moverse al unísono con la sociedad, entender sus transformaciones y hablarle en un lenguaje que sea al mismo tiempo riguroso y accesible, científico y humano.
Atesoran, sí. Difunden, por supuesto. Pero también investigan. Y cada vez más, tienen el deber de conectar con ciudadanos que antes no se veían reflejados en sus salas. Ese es el reto que se ha colocado en el centro de su mandato: una cultura que incluya a todos, que cuente la historia de todos, y que esté orgullosa de hacerlo.
El episodio completo de la entrevista a José Carlos Acha fue emitido el 30 de marzo de 2026 en La Diez Capital Radio.
