Viaje en una botella

Para vender algo, no basta con un buen producto, dicen los magos del marketing. Hay que tener una buena historia. Monterrei, al sureste de Galicia, tiene muchas. Incluso tiene un rey. Se llama Godello.

Monterrei, uno de los más grandes valles de Europa, pertenece a Galicia, pero es bastante más castellano que otra cosa. Cuando llegas en tren a A Gudiña que no te engañe el verdor. El calor del verano, el frio del invierno, te recordarán a La Mancha más que otra cosa.

En este ambiente más continental que oceánico, crecen uvas, que ya cultivaron los romanos, pero que los fanáticos de las redes sociales consumen como “lo más”. Se llaman Godello y Mencia. Hay más variedades, pero estas se imponen en los vinos blanco y tinto, respectivamente.

Y si hubiera que resumir, como corresponde al lenguaje rápido y sincopado de la red, podríamos decir que Godello es el rey. Y es que “el mundo se hizo blanco” como asegura Alejandro Paadín, investigador y sumiller. El blanco se ha impuesto en los gustos de consumo.

Es muy común que, en una gastroteca, la palabra godello circule de boca en boca como algo común. Si no lo conoces, te callas para no desentonar.

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Monterrei, situado al sureste de Galicia, frontera con Portugal, ha hecho del vino su principal industria. En el pasado fue el agua (sus estaciones termales, el turismo de salud). Ahora es el vino. La Denominación de Origen Monterrei acapara 520 hectáreas de producción. Bañadas por el rio Támega, afluente del Duero. De ahí que algunos se refieran a la zona como “La otra Ribera”.

Botellas de vino Denominación de Origen Monterrei.
Botellas de vino Denominación de Origen Monterrei.

Ocho municipios, recientemente se han incorporado dos, se acogen a la Denominación de Origen Monterrei. La más joven de las denominaciones de la comunidad gallega. Para Nuria González, miembro de la DO Monterrei, su momento más alegre es cuando un joven viticultor abre la puerta y pide que se le reconozcan sus tierras.

Monterrei lleva cultivando vino dos mil años. Aunque ha costado acreditarlo, la familia Paadín ha dejado constancia, “gracias a la cabezonería de mi padre”, afirma Alejandro, que los lagares rupestres excavados en la piedra para pisar y prensar vino, salpican esta tierra. Mas de 60 se han identificado en la comarca. El grupo escultórico “Dionisos y Ampelos”, hoy en el Museo Arqueológico de Orense, descubierto por un familiar de Natalia en la villa romana de A Muradella de Mourazos, actual Verín, reitera la profunda ligazón con el vino.

La tradición milenaria se interrumpió en la década de los sesenta del pasado siglo con la crisis económica y la emigración. Hasta casi extinguirse. Pero veinte años después, resurgió con vigor y entusiasmo.

Nacer entre uvas

Nací entre uvas”, afirma Purificación García, propietaria de la bodega Triay. También lo hizo su padre y su abuelo. De niña vio como las cepas estaban clavadas en el valle en forma de vaso griego y ahora escalan la ladera en formación de espaldera, pero el trato es el mismo. Manual, personal. Tan personal, tan íntimo, que incluso llega a hablar con las vides.Barricas de vino.

Barricas de vino.

Durante la gran helada de 2017 que prácticamente diezmó la producciónde la zona, en un gesto de desesperación, en plan Escarlata O´Hara, (Lo que el viento se llevó, 1939) pidió a las vides que no murieran “por el cariño que les había dedicado mi padre”. Aquel año, sacaron un 25% de producción. Bien es verdad que al milagro ayudó la montaña circundante que protege de los vientos gélidos.

Los viticultores de la zona comparten la misma pasión. Y la pasión produce magia. Todos coinciden en el objetivo común de sacar adelante unos vinos de calidad. “Poco a poco” reitera Natalia González. Lento, pero seguro.

David Barco, representante de Grandes Pagos Gallegos, apuesta por recuperar viñedos históricos con variedades autóctonas”. Desde la bodega Fragas do Lacer donde producen vinos Fraga do Corvo (Godello) y Fraga do Corvo (Mencia) practican la “viticultura integral”. Sostenible al cien por cien en soporte energético y dispuesto a ofrecer al mundo “la singularidad de la zona”.

Transición entre Galicia y Castilla

Monterrei es un puente. Un espacio de transición entre Castilla y Galicia, entre el clima continental y el oceánico, entre los vinos muy aromáticos como el albariño y la contención del godello.

Para el viajero que sienta reparo en lanzarse a una aventura arriesgada, Monterrei es el destino ideal. Aventura controlada, sin triples saltos mortales, con la seguridad de que hay red. La red está bien definida. Se trata de ofrecer buenas sensaciones sin estridencias.

La inclinación de Roberto Verino, diseñador, otro apasionado sin remedio, por el vino es una derivada bastante lógica. “El primer vestido fue la hoja de parra”. Verino tiene un objetivo claro: calidad, limpieza y respeto. Como ejemplo de respeto ha sepultado su bodega bajo tierra para no interferir en el imponente paisaje del castillo de Monterrei.

Las historias ligadas al vino se suceden en esta esquina del mapa, la menos celta de la región.

-¿A qué te sabe este vino?, pregunta él

-A la lluvia de verano en Verín.

La respuesta, que merecería formar parte del guión de una película, se refiere al olor que deja el agua evaporada tras caer sobre un suelo de pizarra, sedimento habitual en la comarca y que fija las emociones que producen sus vinos.

De ahí que Paadin, como Verino, como tantos, insista en que solo conociendo el terreno se puede entender el vino. Se trata de encontrar el “Paisaje en una botella” (Guía de Vinos, Destilados y Bodegas de Galicia, 2025).

El Mundo según Paadin

“El mundo se hizo blanco”. Afirma Alejandro Paadín, perteneciente a una saga dedicada al vino.

En algún momento el planeta se salió de la órbita y las preferencias en consumo del vino giraron del tinto al blanco. En el movimiento ha salido ganando el Godello, varietal preferente en la Denominación de Origen de Monterrei. Poca gente del interior, especialmente de Madrid, amante del copeo, ha quedado fuera de la influencia de una uva que condensa cualidades oceánicas y continentales.

Anterior a ese momento, la familia Paadin también había cambiado de órbita. La crisis económica de 1994 dejó al patriarca aparcado en el desempleo. Ahí empezó todo. Viajó, estudió, comparó e imaginó cómo Galicia podía pintar algo en la industria del vino. Industria pasada por el circuito de la cultura.

El último episodio en este periplo ha sido la incorporación de Monterreial paisaje vitivinícola de la región. “Es la denominación de origen más joven”, afirma Natalia González, miembro de DEO Monterrei. Juventud que combinan con cautela. ”Vamos paso a paso”. Crecimiento lento y seguro. “Mi mayor alegría es cuando algún joven viticultor llega a la oficina para dar de alta nuevas vides”, asegura. Ese paso lento y seguro lo atestiguan las 29 bodegas adheridas desde 2009 y los 381 viticultores.

Godello, rey

El vino es la primera industria de la comarca, como hace años lo fueron las aguas termales. En el cambio de órbita, por ahora, es el vino quien se erige en motor. Y donde Godello reina.

El afán de Alejandro Paadín es incidir en la conexión entre el territorio y el vino. Algo difícil de comprender cuando llegas con prisa a un bar y pides una copa de godello. Pero si aplacas la ansiedad, algo difícil en los tiempos actuales, y te concentras en el instante, comprenderás que esa acidez que percibes en la lengua viene de un suelo granítico con un pH bajo. Que el frescor se debe a que la vid ha crecido en ladera y a los impresionantes saltos de temperatura porque Monterrei es Galicia, pero también es Castilla. Y mucha Castilla. De hecho, el rio Támega, afluente del Duero, la baña y le aporta calor frente a la influencia oceánica.

Botella de godello.
Botella de godello.

La familia Paadin ha desmenuzado los ingredientes que influyen en ese instante definitivo donde el consumidor encuentra el placer. Ese punto que le compensa de las prisas, del tráfico y la presión cotidiana.

Para entender el vino hay que ir al territorio. “Paisaje en una botella”. La frase ha quedado impresa en la guía de Vinos, Destilados y Bodegas de Galicia, 2025, editada por Paadin., considerado el Mejor Libro del Mundo de Historias de las Bebidas 2018 y Premio Especial del Jurado como Mejor Libro de Bebidas del Mundo 2017.

De Roma a la IA

El amor de los Paadin por el vino se extiende a la divulgación con publicaciones como la señalada anteriormente y a la investigación.

Demostrar que la vocación vitivinícola de Monterrey no es un capricho de última hora, sino que viene de un pasado remoto, ha costado Dios y ayuda. Solo la “cabezonería” del patriarca y la paciencia de sus vástagos permitió demostrar piedra sobre piedra que los romanos ya plantaron vides en Monterrei. De hecho, acumula un circuito de 60 lagares rupestres (construcciones en piedra viva dedicadas a la fabricación de vino).

Ningún académico respaldó la investigación. Intuición, perseverancia y la memoria colectiva de los paisanos, permitió sacar a la luz las primeras esquinas del lagar rupestre de Oimbra. A ello le siguieron otros 59.

Aunque solamente se ha podido datar con la técnica del Carbono 14 el de Ribeiro gracias a que escoria cubrió los restos biológicos, del resto queda la piedra como mejor testigo.

El interés investigador de los Paadin se centra en estos momento en el potencial de guarda de los vinos. ¿Cómo será la evolución de un recién nacido a cuando alcanza la edad adulta? ¿¿¿Cómo evolucionará el color, el carácter??? El vino es un ser vivo. Responde a la tierra donde nace y sufre los cambios ambientales.

La perspectiva darwiniana se completa con otro juego de prospección, cuya finalidad es más lúdica. Consiste en atribuir rasgos físicos humanos al estilo de los vinos mediante inteligencia artificial.

Según las características de Brotación, Maduración y producción, el Godello es una uva estructurada, reflexiva, profunda, seria pero divertida a la que gusta tomar su tiempo y atención

El hombre godello es joven, musculoso capaz de crear confianza, mirada directa y copa a la altura del pecho. Firme, seguro. La mujer godello es franca, segura, sensual, pero deja la copa en un lateral.

Las propiedades que la Inteligencia artificial atribuye a la variedad Mencia, representa a una persona fresca, divertida, juvenil, pícara. Advierte que, aunque pueda parecer jovial, es capaz de sacar su carácter más maduro.

El hombre mencia, agarra la copa con fuerza y tiene una sonrisa franca. De aquí esto. La mujer mencia, aleja un poco más la copa de la cara, sonríe segura, pero establece una prudente distancia. Por lo que pueda pasar.