Marruecos aspira a recibir 26 millones de turistas en 2030

Marruecos impulsa su crecimiento turístico con una apuesta por la inversión y la sostenibilidad de cara a 2030

El programa gubernamental para el periodo 2027-2031 sitúa al turismo entre los sectores estratégicos para impulsar la economía, atraer inversión internacional y reforzar las infraestructuras, con especial atención a la transición energética, la seguridad hídrica y la conectividad.

Marruecos quiere dar un nuevo impulso a su industria turística y consolidarse como uno de los destinos de referencia del Mediterráneo, África y el Atlántico. El objetivo es ambicioso: alcanzar los 26 millones de visitantes en 2030, en el marco de una estrategia económica que apuesta por la inversión, la modernización de las infraestructuras, la sostenibilidad y la diversificación de la actividad productiva.

La hoja de ruta turística para 2027-2030 se integra en el programa de gobierno presentado ante el Parlamento por Fátima Zahra El Mansouri, según la información difundida sobre la nueva etapa del Ejecutivo marroquí. El documento establece como prioridades el crecimiento económico, la generación de empleo y el fortalecimiento de sectores considerados esenciales para la competitividad del país, entre ellos el turismo.

Para alcanzar estas metas, Marruecos pretende aprovechar su posición geográfica, su patrimonio cultural, su diversidad paisajística y su capacidad para atraer inversiones. Al mismo tiempo, busca mejorar las condiciones que permitan sostener el crecimiento de las llegadas internacionales y ampliar el impacto económico de la actividad turística.

El turismo, motor de inversión y empleo

La aspiración de alcanzar los 26 millones de visitantes en 2030 refleja la importancia que el país concede al turismo dentro de su estrategia de desarrollo. El programa gubernamental plantea reforzar las infraestructuras, mejorar la conectividad y promover nuevos sectores económicos capaces de generar valor añadido y oportunidades laborales.

En este contexto, el Ejecutivo contempla impulsar los grandes proyectos portuarios, las zonas logísticas e industriales y las rutas marítimas, además de favorecer la modernización de las infraestructuras de transporte. Estas actuaciones pueden contribuir a mejorar la accesibilidad de los destinos, facilitar los desplazamientos y reforzar la posición de Marruecos en los mercados internacionales.

La estrategia también pretende incrementar el peso de la inversión privada, hasta alcanzar dos tercios de la inversión nacional, mediante mecanismos de apoyo empresarial, mejoras en la financiación de las pequeñas y medianas empresas y una mayor movilización de recursos destinados a proyectos productivos.

Para el sector turístico, la captación de capital privado resulta especialmente relevante para desarrollar establecimientos alojativos, renovar instalaciones, ampliar la oferta de experiencias y mejorar la calidad de los servicios.

La sostenibilidad, un desafío estratégico para el crecimiento turístico

Uno de los aspectos más relevantes del programa es la importancia que concede a la seguridad hídrica y energética. Marruecos plantea diversificar sus fuentes de abastecimiento de agua, acelerar la construcción de presas y completar las plantas desalinizadoras actualmente en desarrollo, con el objetivo de movilizar 1.800 millones de metros cúbicos de agua hasta 2031.

La gestión de este recurso constituye un factor determinante para el futuro turístico del país, especialmente en las zonas sometidas a estrés hídrico y en aquellos destinos donde el crecimiento de visitantes incrementa la demanda de agua para alojamientos, restauración, instalaciones deportivas y otros servicios.

El desarrollo de nuevas infraestructuras de abastecimiento y la mejora de la eficiencia serán fundamentales para compatibilizar la expansión turística con las necesidades de la población y de otras actividades económicas, como la agricultura.

En materia energética, el programa establece el objetivo de que las energías renovables superen el 52 % de la matriz energética nacional en 2030, junto con el impulso al hidrógeno verde y la mejora de la eficiencia. Esta orientación abre oportunidades para avanzar hacia instalaciones turísticas con un menor consumo energético y una mayor incorporación de fuentes renovables.

La sostenibilidad se presenta así no solo como una cuestión ambiental, sino también como un elemento estratégico para garantizar la competitividad del destino a largo plazo.

Diversificación de la oferta y nuevas oportunidades empresariales

La estrategia económica marroquí contempla, además, reforzar la producción nacional, impulsar la innovación tecnológica y desarrollar actividades vinculadas a la transición energética y la economía digital.

El programa incluye medidas para ampliar el acceso a internet, mejorar la protección de datos y establecer un marco para el desarrollo de una inteligencia artificial segura y responsable. Estos ámbitos pueden contribuir a la modernización de los servicios y a la transformación digital de las empresas turísticas.

La diversificación económica también puede favorecer el desarrollo de experiencias vinculadas a la cultura, la gastronomía, el patrimonio, la naturaleza y las tradiciones locales. En este sentido, las cooperativas y las iniciativas de economía social y solidaria aparecen como instrumentos para ampliar la participación de las comunidades en los beneficios de la actividad económica.

El reto consiste en que el aumento de visitantes se traduzca en oportunidades para un tejido empresarial amplio, con capacidad para generar empleo, fortalecer las economías locales y distribuir mejor el valor producido por el turismo.

Competencia y oportunidades en el mercado turístico internacional

La apuesta marroquí se desarrolla en un contexto de creciente competencia entre destinos por atraer viajeros, inversiones y conexiones internacionales. La mejora de las infraestructuras, la diversificación de la oferta y el refuerzo de la sostenibilidad serán factores importantes para consolidar su posicionamiento.

Para los destinos turísticos españoles, y particularmente para Canarias, la evolución de Marruecos merece atención por su proximidad geográfica, sus conexiones con los mercados europeos y africanos y su interés por desarrollar una economía turística cada vez más competitiva.

Esta evolución puede abrir oportunidades de cooperación empresarial en ámbitos como la conectividad, la gestión sostenible de los recursos, la innovación, la formación profesional y el desarrollo de productos turísticos. Al mismo tiempo, refuerza la necesidad de que los destinos consolidados continúen invirtiendo en calidad, diferenciación y sostenibilidad.

Un horizonte de crecimiento condicionado por la gestión de los recursos

La meta de alcanzar los 26 millones de visitantes en 2030 representa uno de los principales objetivos turísticos incluidos en la estrategia económica marroquí. Su consecución dependerá de la capacidad para atraer inversiones, desarrollar infraestructuras, mejorar los servicios y responder a las exigencias de un mercado internacional cada vez más competitivo.

Pero el desafío no será únicamente incrementar las llegadas. También será necesario garantizar que el crecimiento contribuya al empleo, al desarrollo empresarial y al bienestar de la población, sin agravar las presiones sobre los recursos naturales.

Para Marruecos, el turismo se perfila como una herramienta fundamental de transformación económica. La clave estará en convertir las previsiones de crecimiento en un modelo capaz de combinar competitividad, rentabilidad empresarial y sostenibilidad ambiental, tres factores que marcarán el futuro de los destinos turísticos en los próximos años.