¿Va el turismo tan bien como nos quieren hacer creer?

Sube el numero de turistas extranjeros pero no aumentan los ingresos reales

Una vez terminado el verano, El País titulaba:” El turismo vive el mejor agosto de su historia “con más de 12 millones de llegadas de turistas extranjeros y un crecimiento superior al 9%. En Baleares el alza fue mas moderada, del 2,3 por ciento.

Los medios destacaron que el incremento del gasto fue también del 9%,pero no tomaron en cuenta que, con una inflación ese mes superior al 4%, el valor de lo gastado fue, en realidad, un 4% menos que en el mismo mes del año pasado, lo que desdibuja el optimismo de los titulares.

Empresarios, autoridades, expertos y medios de comunicación nos están explicando que lo que necesitamos es un turismo de mayor gasto y que debemos olvidarnos de las crecientes cifras de llegadas. Sin embargo, aplauden cuando ocurre exactamente lo contrario, que vienen más, pero gastan menos. Todos parecen ansiosos esperando que al finalizar el año hayamos cruzado la nefasta frontera de los cien millones de turistas extranjeros.

Estamos ante una contradicción entre lo que señalan públicamente y las medidas que se toman. ¿Si no queremos que aumente el numero de turistas, porque se amplían los aeropuertos para incrementar su capacidad?

El despropósito alcanza su máximo con la amenaza, que inevitablemente se cumplirá, de la llegada en el conjunto del año de mas de cien millones de turistas extranjeros- en realidad viajes realizados por un número inferior de turistas-.

Queremos que los que vengan gasten más, pero conseguimos que vengan más y gasten menos. Algunos destinos como los de las islas Baleares ya están saturados, por lo que cualquier crecimiento pone de relieve las llamadas externalidades negativas del turismo.

Y mientras tanto el Partido Popular y los empresarios hoteleros, que están mejorando sus ingresos, mientras que disminuyen en el resto de los servicios turísticos, dado que los presupuestos de los turistas para las vacaciones no son flexibles, se oponen a cualquier tipo de tasa o impuesto sobre sus productos, deseado por los alcaldes de las ciudades turísticas de todos los partidos.

Para colmo, el decreto ley que proponía eliminar la exención fiscal a las viviendas de uso turístico sin prestaciones de hostelería, imponiendo un IVA del 10% ,fue rechazado por el Congreso de los Diputados, con el apoyo de los partidos conservadores, aunque luego fue aprobado por la Diputación Permanente.

¿De verdad ha sido el mejor agosto de la historia?