‘Presentes’, la tétrica cabalgata del cadáver de Primo de Rivera que ha valido un Premio Nacional de Narrativa a Paco Cerdà

  • El galardón reconoce una obra original, difícil de clasificar y muy poco frecuente en el panorama literario español reciente

Paco Cerdà es un joven periodista valenciano que ha construido su trayectoria desde el trabajo constante y la atención a los márgenes. Durante años ha escrito en medios de la Comunidad Valenciana, sobre todo en Levante-EMV, y desde hace un tiempo colabora también en El País. Su mirada se ha detenido con frecuencia en los territorios vacíos, en los pueblos que se apagan, en la despoblación como problema social y político. A ese interés por lo que desaparece se suma una forma de narrar que combina el rigor del periodista con la ambición del escritor. Presentes-editorial Alfaguara- su libro más conocido, ha confirmado ese camino y le ha valido el Premio Nacional de Narrativa 2025. El galardón reconoce una obra original, difícil de clasificar y muy poco frecuente en el panorama literario español reciente.

El tema central de Presentes es un episodio real, hoy casi olvidado, pero de enorme carga simbólica. El traslado a pie de los restos de José Antonio Primo de Rivera desde Alicante hasta el monasterio de El Escorial. José Antonio había sido fusilado el 20 de noviembre de 1936 y enterrado en Alicante durante la guerra. El traslado comenzó el mismo día del llamado Año de la Victoria, en noviembre de 1939. El recorrido duró once días y diez noches. Un cortejo fúnebre avanzó lentamente por carreteras, pueblos y ciudades, escoltado por militantes falangistas, autoridades y una multitud que esperaba el paso del féretro.

Cerdá convierte ese desplazamiento en el eje narrativo del libro. El lector acompaña al cortejo etapa a etapa. Observa los pueblos por los que pasa. Asiste a los actos organizados, a los discursos, a los saludos brazo en alto, a la solemnidad impostada. Pero el libro no se limita a describir una procesión política. El viaje sirve como hilo conductor para contar muchas otras historias. Historias de personas anónimas que vivieron esos mismos días sometidas a la represión franquista. Vidas marcadas por el miedo, la denuncia, la cárcel o el silencio forzado.

Ahí reside una de las grandes virtudes del libro. Mientras el cadáver del fundador de Falange avanza convertido en símbolo del nuevo régimen, miles de españoles sufren las consecuencias de la victoria. Cerdá alterna el relato oficial con las desventuras de personajes desconocidos. Mujeres rapadas, hombres encarcelados, familias rotas, maestros depurados, alcaldes fusilados. No son protagonistas de los libros de historia, pero aparecen aquí con nombre y apellidos. Su presencia rompe la solemnidad del desfile y devuelve humanidad al relato.

Aparecen los compañeros de primera hora de José Antonio, los dirigentes falangistas, los responsables del nuevo Estado. Junto a ellos, campesinos, ferroviarios, presos, viudas. Esa combinación crea una tensión constante. El lector sabe que el centro del relato es un muerto ilustre, pero entiende que el verdadero peso moral del libro está en los vivos, en quienes padecen el régimen que se consolida durante ese viaje.

El ausente presente, José Antonio, es el gran protagonista sin voz. Su cuerpo recorre España convertido en mito, en bandera, en promesa. Cerdá construye alrededor de ese cadáver una cabalgata tétrica, cargada de simbolismo. El paralelismo con Juana la Loca y el traslado del cadáver de Felipe el Hermoso resulta inevitable. En ambos casos, el cuerpo muerto sirve para afirmar poder, continuidad y legitimidad. El pasado se exhibe para justificar el presente.

Para escribir este libro, Paco Cerdá recorrió el camino del traslado. Caminó las mismas etapas. Visitó los pueblos. Consultó archivos, prensa de la época, sumarios judiciales, memorias y testimonios. El trabajo con las fuentes es amplio y sólido, pero nunca pesa sobre el relato. La documentación está integrada con naturalidad. El lector no tiene la sensación de estar ante un ensayo disfrazado de novela, sino ante una narración viva, sostenida por hechos comprobados.

El estilo de Cerdá es otro de los elementos clave de Presentes. Su prosa es florida, mediterránea, atenta a la luz, al paisaje y a los detalles. Es un lenguaje que contrasta de forma clara con el tono lacónico y doctrinal de los textos de José Antonio. Donde el falangista escribía consignas, Cerdá escribe escenas. Donde había rigidez, hay movimiento. Donde había abstracción, hay cuerpos, caminos y polvo.

Presentes es un libro necesario. Recupera un episodio que hoy apenas se recuerda, pero que en su momento tuvo una enorme carga política y emocional. El ausente presente adquiere aquí una dimensión que ayuda a entender cómo se construyó el relato de la victoria franquista y qué quedó oculto bajo esa liturgia. Paco Cerdá ha escrito un magnífico libro. Un libro que mira al pasado sin complacencia y que devuelve voz a quienes fueron obligados a desaparecer.