El dilema de los hoteles españoles en Cuba: aguantar o hacer las maletas

Expertos coinciden en la posibilidad de una transición negociada, pero discrepan sobre cómo afectará el nuevo marco a las compañías españolas

La historia del turismo en Cuba ha vivido varias fases. Una de ellas está a punto de morir, aunque la nueva no acaba de nacer. Mientras la Administración de Donald Trump aumenta la presión para ahogar al régimen comunista, al mismo tiempo Washington y La Habana han abierto canales de comunicación para intentar negociar cuál podría ser el futuro político, social y económico de la isla. ¿Habrá al final un cambio sangriento o una reforma pactada? ¿Qué pasará con las cadenas hoteleras españolas que operan desde hace años en la isla? Varios expertos consultados por Hosteltur coinciden en la posibilidad de una transición negociada, pero discrepan sobre cómo afectará el nuevo marco a las compañías españolas.

Fases del turismo en Cuba

El desarrollo del turismo en Cuba durante el castrismo se podría sintetizar, hasta hoy, en tres grandes etapas históricas:

De 1959 a 1975, tras el triunfo de la revolución de Fidel Castro, el nuevo gobierno cierra casinos, nacionaliza hoteles e impulsa un turismo nacional para la clase obrera.

De 1976 a 1989, el gobierno impulsa una reapertura muy controlada al turismo internacional. Se crea el Instituto Nacional del Turismo (INTUR) en 1976 y la corporación Cubanacán en 1987 para captar capital extranjero.

De 1990 en adelante, se produce una apertura masiva al turismo, con inversión extranjera en la construcción de nuevos establecimientos. El régimen accedió a abrirse al sector por pura supervivencia económica tras la pérdida de los subsidios de la URSS. El propio Fidel Castro declaró entonces el turismo como un «mal necesario» y un sector estratégico para salvar la economía del país.

A continuación, tres analistas evalúan los escenarios geopolíticos y el impacto real para los operadores españoles de la actual escalada de tensión.

Tres escenarios posibles

Para Bjorn Beam, exoficial de la CIA y actual analista geopolítico sénior de la consultora Arcano Partners, «la administración Trump ha ido más allá de la presión económica y opera ya con un guión de pre-intervención».

Beam destaca que hechos como «el bloqueo petrolero impuesto en enero, la acusación formal contra Raúl Castro, el despliegue de un grupo de combate liderado por un portaaviones de la Armada estadounidense en el Caribe, y el incremento de los vuelos de vigilancia alrededor de la isla» constituyen una «escalada secuenciada que reproduce de cerca el enfoque que Washington utilizó antes de la extracción de Nicolás Maduro de Venezuela en enero».

Para las empresas españolas con presencia en la isla, el analista de Arcano Research dibuja tres escenarios posibles.

En el escenario de una «estrangulación prolongada», Washington mantiene indefinidamente el bloqueo energético y las sanciones secundarias, sumiendo a Cuba en una parálisis económica cada vez más profunda. Las cadenas españolas se enfrentan a una tensión creciente entre sus compromisos operativos actuales en la isla y una “arquitectura de sanciones estadounidense cada vez más agresiva, que convierte la normalidad empresarial en un riesgo real”, advierte.

En el escenario de una transición negociada, el liderazgo cubano acepta reformas económicas y políticas de calado a cambio de un alivio en las sanciones. Aunque es el resultado que Washington dice querer, Beam señala que «el régimen de La Habana percibe la reforma estructural como una amenaza a su propia supervivencia». Un acuerdo de este tipo, si llega, lo haría “bajo una presión extrema, y sus condiciones estarían moldeadas en mucha mayor medida por los intereses de Washington que por la capacidad de La Habana para implementar cambios”.

Bjorn Beam: «Una acción militar es el escenario menos probable a corto plazo, dada la sobreextensión militar estadounidense tras la campaña en Irán, pero ya no puede descartarse”

El tercer escenario es la acción militar, «desde ataques quirúrgicos hasta una intervención de mayor alcance. Sigue siendo el menos probable a corto plazo, dada la sobreextensión militar estadounidense tras la campaña en Irán, pero ya no puede descartarse”, apunta este experto.

La implicación práctica, concluye Beam, es que “cualquier planificación estratégica que asuma un regreso a las operaciones previas a la crisis en Cuba ya no está anclada en la realidad geopolítica. Este es el mensaje para todas las empresas en el mundo geopolítico actual, donde vivimos un entorno global considerablemente más frágil, expuesto a shocks regionales y globales crecientes”. Por eso, el analista aconseja a las corporaciones “construir una mentalidad y una estructura empresarial antifrágil, capaz de adaptarse e incluso prosperar en tiempos turbulentos”.

¿Una transición suave?

Una perspectiva muy distinta ofrece Ignacio Vasallo, exdirector de Turespaña, quien conoció a fondo la apertura turística cubana entre finales de los 80 y principios de los 90: se entrevistó en varias ocasiones con Fidel Castro por encargo de la OCDE y de la OMT para asesorar al gobierno de La Habana.

Vasallo recuerda, en primer lugar, cuál es el modelo de negocio: «Ninguna cadena hotelera española es propietaria de los inmuebles en Cuba; operan estrictamente bajo contratos de gestión». Dichos contratos están firmados con Gaviota, la corporación turística que forma parte del grupo GAESA, controlado directamente por las Fuerzas Armadas de Cuba. El exdirector de Turespaña califica la experiencia histórica como una «inversión magnífica», asegurando que las cadenas españolas ya han recuperado con creces el capital invertido originalmente en los desarrollos y construcciones.

Ignacio Vasallo: «Washington se verá obligado a flexibilizar su posición por puro pragmatismo: el riesgo real de provocar una crisis migratoria masiva de balseros hacia las costas de Florida»

Respecto a la presión que está ejerciendo EEUU sobre Cuba, Ignacio Vasallo advierte que Washington se verá obligado a flexibilizar su posición por puro pragmatismo ante el riesgo real de provocar una crisis migratoria masiva de balseros hacia las costas de Florida. En este sentido, subraya un cambio legal crítico: hasta 2025, los cubanos que huían de la isla recibían la green card (permiso de residencia) de manera casi automática al cabo de un año. Tras el cambio legal de 2025, ahora pasarían a ser considerados inmigrantes ilegales. Esto colocaría a Donald Trump ante una encrucijada crítica: ¿Qué hacer con miles de inmigrantes ilegales desesperados llegando en masa a las costas de Florida? Por ello, Vasallo descarta una intervención militar o una operación de captura sobre Raúl Castro, y ve más viable en cambio «una transición pactada y suave».

En el escenario de un futuro acuerdo, Vasallo cree que habría una necesidad de reactivación exprés dado que los hoteles deberían ponerse a funcionar al día siguiente para inyectar oxígeno a la economía. En este escenario, indica, las cadenas hoteleras españolas partirían con una situación de ventaja, gracias a su experiencia turística en la isla.

Respecto a las reclamaciones del exilio histórico en Miami que exige la devolución de propiedades, Vasallo afirma que la restitución física sería muy complicada. Su tesis es que EE. UU. y Cuba pactarán la creación de un fondo de indemnización. Además, percibe un cambio en Miami, donde las nuevas generaciones del exilio cubano buscan un cambio de régimen en Cuba que sea pactado, sin violencia.

¿La hora de hacer las maletas y despedirse de Cuba?

Una visión marcadamente más pesimista, para las empresas españolas, es la que apunta un socio de una conocida firma de consultoría española especializada en el sector hotelero, quien pone el foco en el impacto económico inmediato: el lucro cesante.

Según este experto, el problema para las cadenas hoteleras españolas en Cuba ya no es solo si recuperarán las inversiones realizadas, sino el dinero que están dejando de ingresar desde hace muchos meses ya. Detalla que la falta de vuelos, los apagones eléctricos constantes y el desabastecimiento generalizado impiden trabajar con normalidad. Esta situación genera un estrés financiero y operativo insostenible para las compañías.

«Tras la decisión tomada por Iberostar, el resto de las cadenas hoteleras españolas irán cayendo como piezas de dominó”

Este experto, que también conoce a fondo el funcionamiento de las compañías hoteleras estadounidenses, descarta que una futura transición negociada garantice la continuidad de las marcas españolas en Cuba. A su modo de ver, nos encontramos ante un potencial efecto dominó. Tras la decisión tomada por Iberostar y la canadiense Blue Diamond, “el desgaste operativo y la presión geopolítica provocarán que el resto de las cadenas hoteleras españolas vayan cayendo de forma escalonada, como piezas de dominó”. Por este motivo, considera que una retirada a tiempo se perfila como la opción más sensata.

El análisis de este experto advierte de que, en el día después, la administración de Donald Trump jugará a favor de los intereses de las compañías hoteleras estadounidenses, con marcas como Marriott o Hilton ya preparándose para tomar el relevo. “Dudo que las autoridades norteamericanas cuenten con las cadenas españolas para la Cuba del futuro”. El escenario más probable es un desplazamiento radical de los intereses españoles, advierte.

Además, advierte, a las empresas que decidan resistir en la isla se les presentará un panorama muy complejo en relación a su propio negocio en EE. UU., puesto que se arriesgan a sufrir restricciones y represalias que dificulten de forma drástica su capacidad de hacer negocios en territorio estadounidense.

El balance final de este analista es severo, trayendo a colación que las compañías de casinos y hostelería de EEUU impulsaron Las Vegas porque les cerraron Cuba tras el triunfo de la revolución castrista en 1959. En esta ocasión, concluye, la incertidumbre y la presión de Washington forzarán a las hoteleras españolas a hacer las maletas.