La publicación de ensayos por parte de políticos es habitual en Francia. En España, sin embargo, constituye una excepción. Arancha González Laya, exministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación y actual decana de la Paris School of International Affairs, de la prestigiosa Escuela Superior de Sciences Po, rompe esta inercia con Solos en el mundo (Editorial Arpa). El libro es un análisis riguroso sobre el presente y el futuro de la Unión Europea, escrito desde la lucidez que otorga una dilatada trayectoria en la gobernanza global.
La autora estructura su obra en torno a una poderosa metáfora geográfica y física: la grieta de Silfra, en Islandia. Este espacio subacuático que divide al país permite, en un punto determinado, a unos 50 kilómetros al noreste de Reikiavik, tocar la placa tectónica europea con una mano y la americana con la otra. Ambas se están separando a un ritmo de dos centímetros por año. Es el símbolo perfecto de la fragilidad del vínculo transatlántico.
El ensayo comienza en esa falla y concluye en el mismo lugar, planteando la incertidumbre ante el referéndum que Islandia celebrará este próximo 27 de agosto sobre su ingreso en la Comunidad Económica Europea. Hasta ahora, los islandeses han rechazado la adhesión para proteger sus derechos exclusivos de pesca, un sector que representa el 8% de su Producto Interior Bruto.
Entre el inicio y el desenlace en Islandia, González Laya proyecta una preocupante distopía situada en el año 2049. En ese escenario, Europa aparece fracturada, sin voluntad propia y dirigida por fuerzas de extrema derecha partidarias de una «Europa de las Naciones». A partir de esta advertencia sobre el peligro de disolución interna, la autora desciende al presente para examinar la pinza exterior que atenaza al proyecto común.
El análisis describe a una Unión Europea encajada entre tres grandes vectores de presión: una Rusia decidida a romper el orden de seguridad continental, unos Estados Unidos que han dejado de ser un aliado incondicional y una China en plena expansión comercial y tecnológica.
El libro detalla con precisión las dinámicas que marcarán las próximas décadas. La autora advierte sobre el uso de la geoeconomía como un elemento constante de coacción a través de aranceles y sanciones y el impacto de los algoritmos y la desinformación, capaces de erosionar los sistemas democráticos desde su propio interior. A esto se suma una feroz competencia global por el control de los recursos naturales y las materias primas críticas.
Frente a este panorama, la tesis del libro es clara: Europa está sola en el mundo, pero esa soledad no implica una condena. El destino del continente no está escrito; depende de la voluntad de sus Estados miembros para profundizar en la integración. La respuesta ante un futuro imprevisible exige una mayor unión en todas las áreas principales, desde la defensa común hasta la política tecnológica y energética.
Solos en el mundo destaca por una redacción elegante y fluida, especialmente notable en su introducción. La inmensa experiencia internacional de González Laya, adquirida durante sus años como jefa de gabinete del Director General de la Organización Mundial del Comercio, Pascal Lamy, y en puestos de responsabilidad en las Naciones Unidas, se manifiesta en su dominio de la geopolítica práctica, lo que convierte a este ensayo en una lectura muy recomendable para periodistas, analistas y ciudadanos interesados en el porvenir de la Unión Europea, nuestra segunda patria. Es una guía útil para informarse y comprender cómo reaccionar ante los desafíos de un siglo que ya no concede tregua a la división.
