Madrid despide el verano con el festival gastronómico Chefs on Fire
Para que algo salga bien necesita de una buena historia. En el caso de Chefs on Fire la historia comienza en un cumpleaños. “Mi hermana me pidió que cocinara para sus amigos”, recuerda Gonçalo Castel-Branco, director del que hoy es el más importante festival europeo del fuego.
Al cumpleaños familiar celebrado en 2017 acudieron sesenta invitados. En las 14 ediciones de vida de Chef on Fire suman más de 30.000. La más reciente, en Madrid, ha reunido a varios miles sin perder ni una pizca del ambiente cotidiano e íntimo de las celebraciones familiares. ”Ese sentimiento de familiaridad es lo que buscamos”, explica Castel-Blanco.
La primera sensación que asoma al entrar en el Jardín Botánico Alfonso XIII de la Complutense, donde se ha celebrado, es la de estar en casa. En un espacio vivido.Sofás de piel gastada por el uso, mesas con sillas intencionadamente desemparejadas, manteles de cuadros sobre el césped, tumbonas de rayas y cojines por aquí y por allá, componen escenas de esas que se recuerdan mucho tiempo después. Lo que allí se respira también está enraizado en la memoria: amigos que despiden el verano celebrando junto al fuego.
La gran barbacoa
Se puede decir que, por un día, el Botánico Complutense se convierte en una gran barbacoa donde 19 grandes chefs, entre ellos Javier Aranda (restaurante Gaytán) Coco Montes (Pabú), Luis Gaspar ( Sala Corte) e Iván Cerdeño ( Cigarral el Ángel), entre otros, cocinan al fuego en directo frente a los comensales, sin los protocolos de un restaurante. “Lo pasamos bien”, reconoce Rafa Panatier del restaurante barcelonés Brabo. ”Aquí no hay tecnología, solo el trato humano”. Alta cocina en vivo y en directo. En las brasas puedes ver como se tuesta el molladillo de cerdo gascón con hojas frescas y vinagreta de limón asado, creación de Rafa Panatieri y Jorge Sastre. O el chipirón a la brasa con un velo ahumado del restaurante Los Picazos. La modalidad de tiket digital agiliza el pago y evita esperas innecesarias. Incluye varias consumiciones con el precio de entrada y puede recargarse en distintos puntos distribuidos por el recinto.
La cocina portuguesa ha tenido una fuerte presencia. “Portugal, gusta”, aseguran los promotores. Representada por grandes figuras como Joao Oliveira ( Vista de Portimao), Marlene Vieira y Gil Fernandes (Fortaleza do Guincho), su cultura culinaria se ha mostrado repartida en las zonas dedicadas a Estoril, Cascais y Madeira. Bacalao y rape han brillado en ese firmamento.
Cinco espacios multimarca de cuidado diseño se han encargado de distribuir bebidas, entre ellas vinos de Ramón Bilbao ha cobrado protagonismo.
Pasear por los caminos del Botánico del campus de la Complutense durante el Chef on Fire significa toparse con rincones de amigos que toman una copa, charlan o escuchan música en directo. Artistas como Aaron Rux, Mito y Comadre, The Sunny Side Street Band, Maika Makovski y Michelle David & The True Tonesse han encargado de los sones.
Chef on Fire constituye una experiencia gastronómica, sin duda. Para seleccionar a los autores cuyas creaciones culinarias mejor se adaptaran a la cocina del fuego, el organizador ha “necesitado comer en 350 restaurantes”. Pero es más que eso. La decoración, el espacio y la estética está presidida por el propósito de crear encuentros felices. De esos que dan una respuesta inmediata cuando surge la pregunta. ¿Qué hiciste aquel verano?…

