En Ocaña (Toledo) según cierran la Navidad, se preparan para otro acontecimiento: La Semana Santa. Declarada de Interés Turístico Nacional.
Mientras guardas las figuritas del belén, mas de dos mil ocañenses (la localidad cuenta con 15.560 habitantes, según datos de 2025) inician una actividad febril para superar los datos de la anterior Semana Santa.
La de 2026, presentada en la Oficina de Turismo de Castilla La Mancha en Madrid, es la versión actualizada de una tradición que comenzó hace cuatro siglos.
La decena de hermandades que desfilan entre el Domingo de Ramos y el de Resurrección tienen cuatrocientos años de historia, si bien ha sido a partir de 1963 cuando empezaron a organizarse para alcanzar un prestigio que cristalizó en la declaración de Interés Turístico Nacional.

Situada a 65 kilómetros de Madrid, menos de una hora en coche, Ocaña aspira a colocarse en un lugar de referencia dentro del mapa del “turismo religioso”.
Sentimiento cofrade
El motor de esta aspiración es el “sentimiento cofrade”, una devoción que, según el presidente de la Hermandad de Cofradías, Alvaro Cuenca, “nace desde que eres pequeño”. “Un latido, una seña de identidad”, añade Jesús Ángel Montoro, concejal de Cultura y Turismo de la localidad toledana.
Ambos se refieren a ese deseo colectivo de hacer grande la Semana Santa de su pueblo. Y ambos coinciden en que el secreto del éxito está en el “silencio”. Los ocañenses viven la Semana Santa como un proceso de introspección. Un mirar hacia adentro que les conecta con lo más profundo. De hecho, los dos mil miembros de las cofradías “reciben preparación espiritual de cara a la Semana Santa mediante charlas coloquios, vía crucis y penitencias comunitarias con el fin de prepararse espiritualmente para una celebración que nace del corazón”, según se describe en la web de la Junta de Cofradías.
El periodo semanasantero abarca desde el Domingo de Ramos al de Resurrección. En medio, silencio y recogimiento. Y un sentimiento de pertenencia que abarca a toda la población. Trescientos niños, de entre dos y 15 años, constituyen la Hermandad Infantil, “Son el futuro”, añade Cuenca.
Como en todo reino hay una reina. En este caso es la procesión de Viernes Santo donde Jesús de Nazareno es custodiado por la cofradía de los Armados. Una institución proveniente del siglo XVI donde las medias armaduras que visten los cofrades eran el “traje de gala de los hijosdalgo de la época”, que luego donaban a Jesús el Nazareno. Esas mismas armaduras que pesan entre ocho y nueve kilos, “pero que al cabo de ocho horas aplastan” desfilan cada año. Ocaña defiende la autenticidad de su Semana Santa. Todo suena a verdad. La fe, la devoción de sus gentes. Incluso de sus armaduras.” Huelen a historia”, declara Montoro.
Postre oficial
El Viernes Santo comienza para la Hermandad de Armados de Ocaña a las seis de la mañana. Meditaciones, custodia del Jesús Nazareno, velatorio, desfiles. “Dentro de la armadura se produce una sensación de aislamiento que contribuye al recogimiento” reconoce Montoro. La emoción contenida explota al final. “Nos abrazamos”.
Silencio, recogimiento, lágrimas y reflexión. Contrición y fe. ”La declaración de Interés Turístico nos llegó por el Viernes Santo. Estoy seguro”, reflexiona Cuenca.
Fe, pero también desarrollo y vida para el pueblo. Los diez días de fiesta dinamizan la economía de la localidad.

Al patrimonio histórico artístico de Ocaña, entre lo que destaca su Plaza Mayor, se añade la riqueza gastronómica. Migas, gachas, pisto, caldereta de cordero, perdiz, quesos .Potajes, bacalao y torrijas. “Postre oficial de la Semana Santa”, cerró la directora de la Oficina de Turismo de Ocaña, Susana Redondo.
Información: https://www.juntadecofradiasocana.com
https://www.ocana.es/turismo/oficina-municipal-de-turismo
