Miguel Ángel García Brera, In Memorian

Fundador y Presidente de Honor de FIJET España, Vicepresidente de FIJET Internacional · Abogado · Periodista · Psicólogo · Escritor

Con profundo dolor y una inmensa tristeza lamentamos el fallecimiento de nuestro Presidente de Honor, Miguel Ángel García Brera, fundador de nuestra Federación en España y durante muchos años vicepresidente internacional. Hoy despedimos a un maestro, a un compañero y a un amigo irrepetible.

Miguel Ángel García Brera fue mucho más que un destacado profesional. Fue un auténtico referente del periodismo turístico mundial, un hombre comprometido, visionario y apasionado por la comunicación y el turismo, cuya huella permanecerá para siempre en nuestra historia y en el corazón de quienes tuvimos el privilegio de conocerle y trabajar junto a él. Su dedicación, entrega y amor por esta profesión contribuyeron decisivamente al crecimiento y al prestigio de nuestra Federación, tanto a nivel nacional como internacional.

«Hoy despedimos a un maestro, a un compañero y a un amigo irrepetible. Su huella permanecerá para siempre en nuestra historia y en el corazón de quienes tuvimos el privilegio de conocerle.»

Natural de Santander, García Brera era licenciado en Ciencias de la Información —especialidad Periodismo—, en Derecho y en Psicología, y a estas tres disciplinas sumaba una profunda y constante vocación literaria. Esta formación plural y rigurosa definió su manera de entender el periodismo: no como oficio, sino como misión; no como técnica, sino como servicio a los pueblos y a la paz.

Un fundador que pensó siempre en los demás

El 26 de marzo de 2001, en Madrid, García Brera firmó junto a María Teresa Aguiló Sanmartín el acta fundacional de FIJET España. Desde el primer momento, impulsó su integración plena en FIJET Internacional —fundada en París en 1954, socia de la UNESCO y afiliada a la Organización Mundial del Turismo—, y fue precisamente su determinación la que consiguió no solo que la asociación española mantuviera el nombre de la federación mundial, sino que ese modelo se extendiera al resto de asociaciones nacionales. Un logro que revela, en miniatura, toda su manera de ser: visión global, firmeza en las convicciones y generosidad al compartir los frutos del trabajo.

Durante dieciséis años ejerció como Vicepresidente de FIJET Internacional, representando a España ante los máximos órganos de la federación que agrupa a 35 países. Dieciséis años de presencia constante en congresos, reuniones ejecutivas y decisiones estratégicas de alcance mundial. Dieciséis años durante los que España ocupó, gracias a él, un lugar de primer orden en el mapa del periodismo turístico internacional.

«Su dedicación, entrega y amor por esta profesión contribuyeron decisivamente al crecimiento y prestigio de nuestra Federación a nivel nacional e internacional.»

Diecisiete años de presidencia: una institución construida con vocación

Presidió FIJET España desde su fundación hasta enero de 2018, cuando, en la asamblea anual, presentó su renuncia voluntaria para facilitar el relevo generacional. Fue un gesto de enorme dignidad: marcharse sin que nadie se lo pidiera, con la satisfacción de haber construido algo que sabía que iba a perdurar. Le sucedió en la presidencia Miguel Ángel González Suárez, quien había sido su vicepresidente, y la transición fue ejemplar: sin rupturas, sin sombras, con la serenidad propia de quien ha construido bien.

Al cesar, la Federación le otorgó el título de Presidente de Honor, el mayor reconocimiento que una institución puede brindar a quien la fundó y la condujo con honestidad durante casi dos décadas. No era un título vacío: era el reconocimiento de que hay edificios cuyo arquitecto permanece siempre en sus muros, aunque ya no sea él quien abra cada mañana la puerta.

Una manera de entender el periodismo como vocación de paz

García Brera entendió siempre que el turismo es una de las más poderosas herramientas de entendimiento entre pueblos. Su trabajo al frente de FIJET no fue solo institucional: fue una declaración de principios sostenida durante décadas. La misión que él abrazó —«contribuir al mantenimiento de la paz y la seguridad en el mundo a través de la cultura, la educación y el turismo»— no era para él una fórmula protocolar. Era su manera de estar en el mundo.

En un sector mediático cada vez más veloz y más efímero, su figura nos recuerda que hay otra manera de ejercer el periodismo: con paciencia, con rigor, con respeto a los lectores y con la convicción de que las palabras —bien escritas, bien pensadas, bien pronunciadas— pueden cambiar la manera en que dos personas que nunca se han visto se miran la una a la otra.

Descanse en paz, Miguel Ángel.
Tu legado es sólido, tu recuerdo imborrable,
tu ejemplo, una guía para siempre.